Entre las obscuras sombras del amanecer, salen a relucir las opacas armaduras del olvido, sobrevivientes de mil batallas perdidas, con el oro de la derrota incrustado en sus espaldas, vienen a reclamar lo que les pertenece, el alma de uno de sus camaradas.
Uno más para sus filas de héroes caídos en desgracia, espíritus que claman por justicia y venganza. Un error lo llevo a otro y el precio de la penitencia impuesta es ¡su alma!.
Su escensia de guerrero fue abatida, su amor ha sido arrebatado por su cobardía, un lugar al que no pertenecía le da la bienvenida y al recibirlo, clama:
¡Vengan a mi Guerreros del Ayer, les ofrezco mis agotadas fuerzas para sus batallas!
¡Vengan a mi legendarios del pasado, para unirme a sus tropas etéreas!
¡Vengan a mi campeones derrotados, mi alma pagara por sus pecados!
Los guerreros olvidados de la noche, chocan sus escudos anunciando su presencia respondiendo al apagado grito del alma retorcida que los ha llamado, preparados para entregar el mensaje de misericordia esperado por el caido.
El contrato se ha realizado, ellos han de poseer su alma mientras él se integra a sus escuadrones de la muerte, lo fortalezen, arman y sanan sus heridas para llevarlo de nuevo a la gran batalla
Los dias se desvanecen al paso que sueños fugaces presagian un futuro incierto, de sincera confusión, caos y anarquía, en las que reyes despóticos controlan a las ratas que hacen la labor de controlar a las mazas.
Historias de gloria y desamor, de coraje y putrefacción, esto... es el legado del guerrero del ayer.
Los dias se desvanecen al paso que sueños fugaces presagian un futuro incierto, de sincera confusión, caos y anarquía, en las que reyes despóticos controlan a las ratas que hacen la labor de controlar a las mazas.
Historias de gloria y desamor, de coraje y putrefacción, esto... es el legado del guerrero del ayer.

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