El calor de tu aliento, la solides de un cuerpo obscuro que alcanza el tuyo a la mitad de la madrugada, sumado al deseo desesperante de moverse y despertar, aun con el misterio de haber abierto los parpados en tres ocaciones.
Tras la muerte de mi hermano, tratabamos de continuar nuestra vida de la manera mas normal que nos fuera posible. Comence a llevarme mejor con mi hermano menor, hablabamos mas de lo que soliamos hacer para tratar de compensar el vacío dejado por David.
Al haber sido noche de viernes el cansancio ya nos habia vencido a ambos, intercambiamos unas cuantas palabras describiendo las actividades de la noche para posteriormente retirarse cada uno a su habitación.
Despues de disponerme a dormir y un tiempo despues de haber conciliado el sueño fue ahi cuando empeze a escuchar unas distantes campanadas, en mi sueño entrevi el rostro de mi abuela, que aun estando visperas de la fiesta de quince años de mi prima, esta seria su ultima fiesta con nosotros mientras tanto el ruido de las campana era cada vez mas intenso.
Senti la presencia de un extraño ser invadiendo mi dormitorio, su respiracion acariciaba mi largo cabello mientras la sombra de este extraño invitado se simbraba sobre vi, al tocar el ente mi espalda el deseo de levantarme y desarmar aquella presencia obscura me dominaban, pero el horror era tan grande que no podia moverme, solo pude abrir los ojos para encontrar con la realidad de que seguia durmiendo, y alcance a ver de reojo parte de su rostro, un humanoide palido, grisaseo, con vestimenta obscura y largas manos con forma de garras, en ese momento senti que pude mover uno de mis brazos para alcanzar a golpearlo, mas solo pude volver a abrir los ojos para encontrarme sobre mi cama recostado en la misma posision de ambos de mis sueños en completo silencio, pero en los oidos aun el retumbante recuerdo del sonido de las campanadas acercandose.
sábado, 5 de junio de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
